Tiempos extraños
El fin de semana ha sido todo lo que no esperaba que fuera. De repente, y sin previo aviso (estas cosas funcionan así) han surgido en mí montones de dudas. Me ha llegado a casa un paquete con lazo incluído en el que se puede apreciar una nota con mi propia letra en la que pone "muchacho... se avecinan tiempos extraños". Así que de repente... yo que me sentía bastante optimista últimamente... me encuentro siendo la mitad de mí... y me vuelvo a sentir el "niño veleta" que tantas y tantas veces he sido...
Me he pasado el fin de semana preguntandome cosas tan triviales como ¿qué verá en mí el resto de la gente?... ¿pensarán que soy como yo siento que soy?... ¿o vivo en mi propia mentira?... Se que mi gente cercana me quiere... eso está claro, pero la duda radica en si me quieren por autoimposición... o porque me lo he ganado y me lo gano.
Me he planteado cada ingrediente que conforma la salsa que es mi día a día. Me he planteado las amistades... valorando un poquito lo bueno y desaprobando en exceso lo malo o simplemente lo menos bueno. Me he planteado en exceso mi función en el trabajo dados los últimos acontecimientos... planteandome si es necesaria tanta presión en un cuerpo tan pequeño... planteandome si estoy a la altura, o todo esto se me queda grande... si estará orgulloso quien deba estarlo... si infundo respeto y confianza a la vez... o si mis empleados me odian más de la cuenta (lo cual, sinceramente... no preocupa demasiado. Si he aprendido algo en estos años, es que estamos en la misma empresa, pero en bandos diferentes).
Me he planteado todo lo relacionado con mi tema económico... Me he planteado si es normal del todo la soledad que siento a veces en casa, que soledades hay muchas, pero yo ahora mismo tengo la que oxida. Me ha planteado si soy justo en el amor... Me he planteado, aunque eso es más cotidiano, los desfases de los fines de semana que salpican a los lunes... Me ha planteado todo, y a la vez nada...
¿Y a qué conclusión he llegado? ¿Qué solución he obtenido? Simplemente... que vivo tiempos extraños. Es la época perfecta para cojer la guitarra y dejarme llevar. Eso... si no la rompo antes.
Escuchando "Scandinavia" de La Habitación Roja
