Ayer, mientras me fumaba un cigarro por la ventana de mi cocina (mala costumbre, por cierto)... oí el potente ruído de un avión militar que literalmente rompía el cielo. Al alzar la vista para verlo... comprobé que tanto ruído era debido a que no era un vuelo muy elevado, y se podía ver perfectamente el avión. Entonces, me dió por pensar como tiene que ser pilotar un avión de esos. Qué se debe sentir. Qué sensación debe tener uno al pasar por encima de las ciudades, carreteras, personas en definitiva... a tal velócidad que lo más seguro es que llegues a pensar que el mundo va a otro ritmo distinto al tuyo. A un ritmo tremendamente inferior. Y no sé, puesto a pensar... pensé que lo más seguro es que el piloto de ese avión fuera un americano de la base de Torrejón de Ardoz. Y entonces pensé... ¿cómo debe sentirse uno en un pais que no es el suyo?. Y pensé... qué es lo que debe sentir uno simplemente por ser americano. ¿Se sentirá todopoderoso por ser americano? ¿Se avergonzará de ser americano?... Puesto que es de la armada americana, casi seguro que se siente todopoderoso, pero no se, son preguntas que siempre me gusta plantearme. Y puesto a pensar... pensé en aquel piloto, seis o siete años antes. Y pensé... qué se debe sentir cuando vas a un instituto de esos americanos de las pelis en las que hay bandas, y niños de 12 años con pistolas cargadas... y "hot dogs"... y acampadas con esas cosas blancas, que nunca he sabido que eran, pinchadas en una rama calentandose al fuego de una hoguera donde se cuentan historias de psicópatas idóneas para empezar toda película de "serie B" del género de terror. Y veranos en los "Boys Scout"... y partidos de beisbol en la calle, a pesar de que nunca entendí ese deporte... Y es que los americanos están flipados. Pero aún pensando que están flipados, seguía imaginándome en la piel de ese piloto. Y aún fuí más lejos y e imaginé que como piloto conseguía evitar una guerra y era un héroe nacional, todo un patriota, que a ellos les va ese rollo, y me condecoran con dos mil quinientas medallitas que ni su padre sabe para que sirven, pero que ayudan a que te sientas alguien. Y pensé... qué se debe sentir al ser alguien. Qué se debe sentir cuando notas que los demás están orgullosos de tí, y lo que es mejor, que uno mismo se sienta orgulloso de sí mismo. Pensé... no se, si se me subiría a la cabeza el exito, o tal vez no. Y pensé que... siendo el orgullo de la nación, seguramente saldría en todos los boletinos oficiales dando la mano al presidente, y a Gandhi, y a la madre de Bambi, y a los crisantemos de navidad. Y eso, aunque ellos te den igual, mola. Como cuando en Forrest Gump, sale Tom Hanks saludando a Kennedy, que mola un huevo. Y que mientras se monta todo el protocolo salgan veinte voces del coro cantándome en gospel algo así como "jooou keeeen daaad yuuuu siiiiin", mientras lanzan fuegos artificiales y todos esos rollos.
Ains... como me flipé ayer mientras pensaba. Pero realmente, aunque sólo fuera por saberlo, sería curioso saber que se siente, ¿no?.
Después... cuando recordé que ayer era tu cumpleaños, pensé que no cambiaría nada de lo que pudiera sentir siendo un piloto americano condecorado... por saber qué se siente al besarte la mejilla mientras te deseo "feliz cumpleaños".
Escuchando "Like a Friend" de Pulp