Porque a veces ese niño es más bien perverso y se empeña en esconderse...

viernes, octubre 28, 2005

Altos vuelos

Ayer, mientras me fumaba un cigarro por la ventana de mi cocina (mala costumbre, por cierto)... oí el potente ruído de un avión militar que literalmente rompía el cielo. Al alzar la vista para verlo... comprobé que tanto ruído era debido a que no era un vuelo muy elevado, y se podía ver perfectamente el avión. Entonces, me dió por pensar como tiene que ser pilotar un avión de esos. Qué se debe sentir. Qué sensación debe tener uno al pasar por encima de las ciudades, carreteras, personas en definitiva... a tal velócidad que lo más seguro es que llegues a pensar que el mundo va a otro ritmo distinto al tuyo. A un ritmo tremendamente inferior. Y no sé, puesto a pensar... pensé que lo más seguro es que el piloto de ese avión fuera un americano de la base de Torrejón de Ardoz. Y entonces pensé... ¿cómo debe sentirse uno en un pais que no es el suyo?. Y pensé... qué es lo que debe sentir uno simplemente por ser americano. ¿Se sentirá todopoderoso por ser americano? ¿Se avergonzará de ser americano?... Puesto que es de la armada americana, casi seguro que se siente todopoderoso, pero no se, son preguntas que siempre me gusta plantearme. Y puesto a pensar... pensé en aquel piloto, seis o siete años antes. Y pensé... qué se debe sentir cuando vas a un instituto de esos americanos de las pelis en las que hay bandas, y niños de 12 años con pistolas cargadas... y "hot dogs"... y acampadas con esas cosas blancas, que nunca he sabido que eran, pinchadas en una rama calentandose al fuego de una hoguera donde se cuentan historias de psicópatas idóneas para empezar toda película de "serie B" del género de terror. Y veranos en los "Boys Scout"... y partidos de beisbol en la calle, a pesar de que nunca entendí ese deporte... Y es que los americanos están flipados. Pero aún pensando que están flipados, seguía imaginándome en la piel de ese piloto. Y aún fuí más lejos y e imaginé que como piloto conseguía evitar una guerra y era un héroe nacional, todo un patriota, que a ellos les va ese rollo, y me condecoran con dos mil quinientas medallitas que ni su padre sabe para que sirven, pero que ayudan a que te sientas alguien. Y pensé... qué se debe sentir al ser alguien. Qué se debe sentir cuando notas que los demás están orgullosos de tí, y lo que es mejor, que uno mismo se sienta orgulloso de sí mismo. Pensé... no se, si se me subiría a la cabeza el exito, o tal vez no. Y pensé que... siendo el orgullo de la nación, seguramente saldría en todos los boletinos oficiales dando la mano al presidente, y a Gandhi, y a la madre de Bambi, y a los crisantemos de navidad. Y eso, aunque ellos te den igual, mola. Como cuando en Forrest Gump, sale Tom Hanks saludando a Kennedy, que mola un huevo. Y que mientras se monta todo el protocolo salgan veinte voces del coro cantándome en gospel algo así como "jooou keeeen daaad yuuuu siiiiin", mientras lanzan fuegos artificiales y todos esos rollos.
Ains... como me flipé ayer mientras pensaba. Pero realmente, aunque sólo fuera por saberlo, sería curioso saber que se siente, ¿no?.

Después... cuando recordé que ayer era tu cumpleaños, pensé que no cambiaría nada de lo que pudiera sentir siendo un piloto americano condecorado... por saber qué se siente al besarte la mejilla mientras te deseo "feliz cumpleaños".


Escuchando "Like a Friend" de Pulp

viernes, octubre 21, 2005

Recordaré tu silueta

Ella andaba deprisa, dejando que el sonido de sus tacones marcara el ritmo de la calle.
Yo detrás de ella, sintiéndome con la cualidad que más odio en un tío: ser rastrero.
Le dije que acariciar es querer con las manos... y que besar es querer con la boca.
Que la ternura es el alimento de los hombres... y que sin ella todo es gris y todo es frío.
Que no es necesario amar mañana, si creemos de pleno que nos amamos en este momento.

Ella siguió andando sin apenas prestarme atención.
Entonces según la veía alejarse... comprendí el dicho. "Corazón que no siente... ojos que no ven".

No hagas ruido al salir

Olvídalo, para nada. No te voy a preparar el desayuno por la mañana por que te hayas quedado en mi casa esta noche. Y mucho menos... traértelo a la cama en una bandejita de porcelana china. Tampoco pienso susurrarte palabras de amor eterno al oído, ni levantarme a traerte un vaso de agua. Y para serte sincero, es muy probable que ni tan siquiera te de los buenos días. Te lo digo más que nada por si crees que te debo algo... o por si te estás montando en la cabeza falsas ideas.
Si quieres llamo a un taxi, porque deberías saber que no pienso acercarte a casa, y más después de que ya hayas pasado aquí esta noche. Así que, haz el favor de coger tus zapatos de tacón y tu ego y buscate a otro que te prepare la cena. Los hay, yo los conozco.


Escuchando "If You Speak Any Faster" de June

Pasajero

Era tarde... y yo, acostumbrado a ir siempre en coche, iba con mi torpe andar. "Tienes que entrenar tus andares, que no tus pasos" me decía Araña tantas veces... Mis pies tropezaban el uno con el otro, y desde luego no iba borracho. Tan sólo me dirigía a casa un día cualquiera... ¿Lunes? ¿Jueves?, la verdad es que no sabría decir, son todos tan parecidos que no es facil diferenciarlos. Había dejado el coche en el taller para que le cambiaran los zapatos... y en el transcurso de los diez minutos que hay del taller a mi casa, iba pensando precisamente en eso, en la rutina. Iba pensando en la cara que tuvo que poner "semana" cuando dió a luz, y comprobó que acababa de tener quintillizos. Lunes, Martes, Miércoles, Jueves y Viernes. Tan largos, tan bonitos, tan iguales. Y en esas iba cuando levanté la vista y ví a una muchacha sonreirme cuando pasaba a mi lado. No era una mirada de "oye, papito, quiero ser tu mamita", no... Era una sonrisa distinta, como si le hubieran hecho gracia mis pensamientos. Sabía que era imposible, y tenía claro que lo más seguro es que jamás volvería a ver a esa chica, y si la viera ni siquiera mi acordaría de ella. Pero que coño, aquella simple sonrisa... hizo que en el camino que me quedaba hasta casa fuera pensando en otras cosas más que en autocompadecerme por lo "sosa" que era mi vida en aquellos momentos.

Ayer creí ver a esa chicha de nuevo. Lo más seguro es que no fuera ella... que quizás ni se la pareciera, y simplemente el tiempo había distorsionado la imagen que guardaba en mi cabeza. Y la verdad... tampoco me importaba mucho. Hay, a veces, rayos de Sol... que cuando se proyectan sobre nosotros, además de darnos calor, nos enseñan a ver el mundo con otra luz.
Y sólo con que esos rayos de Sol existan... ya merece la pena todo este invento.


Escuchando "Heaven Forbid" de The Fray

jueves, octubre 20, 2005

De niños y de Gallifantes

Hay niños que quieren jugar con la arena... Y otros que quieren todos los juguetes de la Tierra.
Yo no se muy bien que quería de niño. Supongo que como todo... sería cuestión del momento.
Podía pasar completamente inadvertido... e incluso mutar en un niño más del montón. O en ser un auténtico cabronazo.
Podía ser un hijo ejemplar... que hacía la compra, estudiaba música, jugaba al futbol, trabaja los veranos y cuidaba a sus hermanos hasta casi darlos de mamar... O podía ser todo un asistente social que vendía las revistas porno que hacían en la imprenta de mi padre a los chicos mayores por quinientas de las antiguas pesetas. A mí... no me costaban ni un duro, y lo único que justificaba ese cobro era el mal rato que pasaba cuando las sacaba de la imprenta a escondidas. Pero el beneficio merecía la pena. Los chicos mayores pagaban las quinientas pelas encantados, pues empezaban a desarrollar hormonas, y ver una teta no tenía precio. No había internet, ni canales locales, ni el "envía follar al 7777"... y dudo de que tuvieran ya el Canal Plus en casa, así que era una necesidad para ellos. Y para mí todo un negocio... y la seguridad de que de alguna manera me "apadrinaban". Por eso no temía que algún chico mayor me quitara el bocadillo o se burlara de mí delante de todo el colegio. Y es que hasta las más malos me compraban revistas. En los círculos más secretos se me conocía por el "Pornotraficante". Y de alguna manera... todos me cuidaban. Y como sabía los secretos de cada uno de esos chicos... nada cambió cuando en la imprenta dejaron de hacer ese tipo de revistas (las hicieron esporádicamente durante unos meses). Sabía que a David le iban las tetas grandes por sus pedidos, y eso, a esas edades es algo que no se puede comentar delante de las chicas... O sabía también que Óscar saldría tarde o temprano del armario, porque siempre me pedía revistas con transexuales (que ya en aquella época resultaban asquerosas). Así que pasé mi infancia codeándome con los "mayores" y los más "malos", y sentándome en la parte de atrás del autobús del colegio, donde sólo se sientan los privilegiados. Y qué quereis que os diga... desde allí se veían las cosas desde otro punto de vista. Y más si en el fondo eras un "niño bueno" como yo, si es que en realidad lo era.
No sé por qué leches he contado todo esto... Pero si que sé, que si no tengo claro si de pequeño era bueno o malo... ¿cómo voy a saber ahora si recordarte tanto es bueno o malo?.


Escuchando "Alcohol and Bandages" de JamisonParker

viernes, octubre 14, 2005

Un grado menos

Ha llegado el frío... y ha llegado muy limpio. Llega tan pronto que ha llegado duchándose, con el agua a cuestas. Y a mí me ha dado por pensar que es un bonito lugar en el que quedarse a vivir. Los pies aún no crujen al caminar, pero ya queda menos. Si me perdiera en un minuto, a mi vuelta ya llevarías esos guantes de lana rosas de los que tanto me he burlado... pero que tanto me gustan. Así funciona mi amor por tí, lleno de contradicciones.
Las calles vacías... La noche madrugando... La luna vestida con nubes... El viento silbando su eterna canción... Los pies helados... Las horas en casa... El sonido del suicidio masivo de la lluvia contra mi ventana... Las mangas largas... Las partidas al monopoly........ Semáforos para nadie, y no estás tú.


Escuchando "Everyones to rules the World" de JamisonParker

Viviendo en el modo D

El martes fue un día grande. Uno de esos días que no dejas de pensar después "tengo que repetirlo". Y es que el martes pude ver en directo a uno de mis grupos de cabecera, Stereophonics. Y jodeeeer... que bien me lo pasé. Como grupo, debo reconocer que por momentos tuve que comprobar que mis pies estaban en el suelo porque creía que levitaba. Se dejaron la piel, lo cual se agradece... y el ambiente era de buen rollo colectivo. La gente saltaba y cantaba a grito "pelao"... Por momentos, eché de menos por momentos a Murray, porque se que ese ambiente le habría gustado, y a Eire, por lo mismo pero sobretodo para que me tradujera todo lo que el cantante hablaba, que debía ser muy gracioso porque la gente reía, y me jode que la gente se ría sin saber yo de qué. Igual se reían de mí... o de Oso y sus ojos de "Fumeta Nacarado". Pero bueno, al caso... jodeeeer, que bien me lo pase. Yo también grité, yo también salté como un loco... y llegó un momento en el que tras tanta locura contenida, me llegué a preguntar... ¿qué coño estará pensando cualquiera que me pueda estar mirando?, ¿qué impresión se quedará de mí?. Porque la triste realidad es que somos muy dados a crearnos conclusiones sobre el resto de la gente por las primeras impresiones, o por un par de imágenes... y no sé, me dió por ahí. Después tocaron "Dakota"... y mis pensamientos tornaron en un "que piensen lo que quieran, que yo... joooooder, que bien me lo estoy pasando". Toda una orgía de sensaciones.
Al día siguiente, en un intento de obligada recapitulación... llegué a la conclusión de que faltó, quizás, el "Not up to you"... de que faltó también un plan perfecto para después del concierto... de que faltabas tú entre tanta multitud, y se que no estabas porque no paré de buscarte con la vista... y de que faltó un poco más de dinero para comprarme una camiseta a la salida, que ya es una costumbre. Pero aún así... jodeeeeer, que bien me lo pase.


Escuchando un clásico, "Supersonic" de Oasis

viernes, octubre 07, 2005

Un día de estos

Después de unos cuantos días perdido... aquí estoy de nuevo.
Después de que unos virus hicieran enfermar a mi pequeño "ordenanada"... he pasado por esta calle y optado por dejar una señal de que estoy vivo, por si alguien se lo preguntaba (Eire, cabrón... ¿sólo me llamas cuando piensas que tal vez me haya atropellado un autobús?).
Debo reconocer que la pereza casi me gana el pulso, pero hemos pactado una tregua indefinida y me ha permitido dejar caer por aquí algún que otro breve impulso.
En estos largos, y cortos, y azules, y negros diez días... la verdad es que mis ojos han visto muchas cosas. He visto los hilos de las marionetas... He visto al "Gato Compotas"... He visto "Encolera, ¿dónde está mi coche?"... Y poniéndome más serio, he visto relacciones que acaban... relacciones que vuelven a empezar... heridas abiertas... corazones cerrados... El catálogo es amplio. Y la única conclusión que he sacado ha sido que en el mundo existen dos clases de personas. Una, yo. Y la otra... el resto del mundo. Tengo que aprender a ser más egoísta si cabe.
También me ha dado por "re-engancharme" a eso que llaman deporte, con la intención de perder esos kilitos de más que se hospedan en mi cuerpo.
Más importante aún... es que me ha dado por "re-engancharme" al buen rollito. La pena es que no me acompañan. Nuevas grandes canciones, nuevas sensaciones, nuevos escondites, nuevas sonrisas... Viejas grandes canciones, viejas sensaciones, viejos escondites, viejas que sonríen.
En cuanto a tí, por si te interesa... no hacen falta "re-enganchones" cuando siempre estoy enganchado a tu nada y a tu todo. Uno no olvida si quiere recordar.
Y poco más, al menos que quiera contar...
Sólamente "amenazarte" diciéndote que tengo una caja de rotuladores con montones de colores por si me cruzo contigo pintarte una sonrisa. Si se diera el caso, no te mosquees conmigo, ni te pongas de morros, que soy un artista frustrado... Déjame creerme que sonríes para mí.


Escuchando "Forever Lost" de The Magic Numbers