Porque a veces ese niño es más bien perverso y se empeña en esconderse...

martes, febrero 10, 2009

Frecuencia moderada

A falta de señales observo postales.
Focas marinas y cementerios lejanos y entrañables que conforman estampas de cuento antiguo. Verdes y azules... y ojos tristes y añorantes. Silencios seguros. Momentos completos.
Los cambios de ritmo o de vida asustan cuando no se tienen claro. Pero ese no es nuestro caso. Al menos no el mío. Desde el convencimiento el pasado es distinto.
Hoy estoy convencido de que hicimos bien al jugar a que nadie fuera imprescindible. De lo contrario habría supuesto un problema, como ya lo era cuando te idealizaba.
Supongo que al hacerse mayor uno se vuelve menos aventurero... Y si no es así, siempre nos quedarán los muelles de Goon. Siempre nos quedará Amy, y el Delorean de McFly... la casita de algún árbol... los escondites abandonados.
Pero ahora no hay prisa... ni nadie nos obliga a nada. Podemos cambiar cromos... Cambio un polvo de una noche por un gesto auténtico de cariño sincero, que como diría Bob el Silencioso, "hay millones de tías buenas por ahí, pero no todas te traen la comida al trabajo". Un tío sabio.
He llegado a la conclusión de que la vida no es una película con una gran banda sonora detrás.
Tengo la certeza de que la vida es un festival de cortos.


Escuchando "Brasil" de Templeton